La identidad de un pueblo se va formando a lo largo de un proceso histórico, en que se produce la sedimentación de sus costumbres, tradiciones, con el aporte esencial de sus artistas, que son además los encargados de alimentar el alma de una sociedad. De la conjunción de varios factores culturales se conforma la llamada idiosincrasia que es lo que permite diferenciarse de otra comunidad que tendrá otras características. Por esa razón, muchas naciones valoran a sus hacedores de cultura porque sin ellos carecerían de un rostro propio, de personalidad, de identidad.

Así lo entendieron en la Argentina algunas provincias y ciudades que hace ya tiempo otorgaron un reconocimiento económico a sus artistas. Sin embargo, Tucumán sigue inexplicablemente en deuda con sus creadores. El último intento se remonta a setiembre de 2010, cuando el Concejo Deliberante capitalino sancionó por unanimidad la iniciativa que establece la creación de la "Distinción y reconocimiento a la trayectoria artística" con carácter de premio vitalicio. En sus fundamentos, se mencionaba que la norma se apoyaba en antecedentes de leyes similares en El Chaco, Córdoba, La Rioja, Jujuy y Salta. Podrán acceder al premio los artistas mayores de 60 años. En todos los casos deberán acreditar una importante trayectoria. La ordenanza fue promulgada y lleva el número 4.300, sin embargo, continúa desde entonces sin reglamentarse.

En el norte argentino, a poco del retorno de la democracia al país, la provincia de Jujuy promulgó una ley en tal sentido. Dos años, en 1987, los creadores salteños pudieron gozar de la ley Nº 6475 de Reconocimiento al Mérito Artístico por la cual se otorgaba una retribución vitalicia a creadores de su provincia, independientemente de la percepción de cualquier otro beneficio.

En Tucumán hubo varios intentos a nivel provincial y municipal, desde la década de 1990, que fracasaron. En estos días, ingresará a la Cámara de Diputados de la Nación un proyecto de ley para que los escritores puedan acceder a una jubilación. La iniciativa del Frente Nuevo Encuentro, aliado del gobierno nacional, cuenta con el apoyo de la Sociedad Argentina de Escritores y con 800 adhesiones, entre las que figuran las de Sylvia Iparraguirre, Federico Andahazi y Adolfo Pérez Esquivel; propone una pensión equivalente a tres haberes jubilatorios mínimos (alrededor de $4.800 mensuales). Podrían jubilarse los escritores mayores de 65 años que acrediten una trayectoria pública y constante en la creación literaria.

La muerte reciente de la escultora Lucrecia Rosenberg y del escritor Osvaldo Fasolo, dos de los prestigiosos artistas tucumanos que podrían haber accedido por sus méritos a este reconocimiento, plantea una vez más la incomprensible postergación de la puesta en marcha de esta ordenanza, que seguramente no representará una onerosa carga al erario.

Con mucha frecuencia, la clase dirigente gasta los dineros públicos con fines electorales o designa empleados en la administración pública para pagar favores políticos o familiares, sin embargo, a la hora de apoyar la cultura, de reconocer a los creadores, la respuesta eterna es: "No hay plata", como si los pesos salieran de sus bolsillos. La clase dirigente suele creer erróneamente que la cultura es la guinda que decora la torta, es decir un adorno. Pocas veces se ve a los representantes de la comunidad en un concierto, recital u obra teatral. "El artista, el músico, es un brote del paisaje, la hoja de un árbol, que es el mismo pueblo", solía decir Rolando "Chivo" Valladares, el compositor de folclore más importante que ha dado Tucumán. Sería bueno que la clase dirigente lo entendiera alguna vez.